martes, 26 de agosto de 2014

Sismo de magnitud 6,9 Napa, Sur de Peru

Edificio Alexandria, en Napa Valley
El terremoto del domingo, aunque fuerte, no fue el “Big One” que los californianos esperan que ocurra en esas latitudes. Por supuesto no con ansias, pero California se prepara para un temblor de gran magnitud. La falla de San Andrés, que abarca casi todo el estado de California, es uno de los centros sísmicos más estudiados en Estados Unidos; su actividad es observada constantemente.
El temblor ocurrido en Napa sacudió la zona norte de la falla. Hace 25 años un fuerte sismo se registró en la misma zona, con epicentro en Loma Prieta. Ninguno de los dos fue el “Big One” que los californianos pronostican. El sismo del fin de semana, además, se registró dentro del sistema de la falla de San Andrés, pero no propiamente sobre ella. ¿Puede entonces que el sismo de Napa precede al “Big One”? ¿Es el “Big One” algo real? ¿Ocurrirá alguna vez?
Estudios geológicos de los últimos 1,400 años han determinado que en la falla de San Andrés ocurre un gran sismo o “Big One” cada 150 años. Entonces, aunque parezca supersticioso, la creencia tiene base científica. "Grandes placas generan grandes sismos", afirma Charles Walker, director del Instituto Hemisférico para las Américas de la Universidad de California en Davies, así que no es de extrañar que cada cierto tiempo una gran sacudida se presente en esta zona donde convergen las placas del Pacífico y la Norteamericana.
El último “Big One”, registrado al sur de la falla, ocurrió en 1857, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), por lo que un gran terremoto se espera en las próximas décadas. El de 1957,  llamado el terremoto de Fuerte Tejon, afectó Sacramento y Los Ángeles.
San Francisco tiene un tiempo más antes de una gran sacudida, ya que el último terremoto en esta área ocurrió en 1906. Eso le da unos 40 años más a los residentes de la bahía antes del “Big One”, según estos estudios. El sismo de 1906 fue de magnitud 7.8 y dejó un salto de 3,000 muertos.
Pero el terremoto de Napa de magnitud 6.0 fue para los geofísicos bastante pequeño en si se compara con otros grandes terremotos en California, y tampoco indica que algún gran movimiento vaya a ocurrir en un futuro cercano.
"Estamos esperando que ocurra un sismo de alrededor de 6.5 de magnitud en el área de Hayward de la falla. Esto lo estimamos por la recurrencia de los grandes terremotos en el tiempo", explica el geofísico Ole Kaven de USGS de Menlo Park. Pero en cuanto al evento del domingo, Kaven dice que más bien era curioso que un movimiento como este no hubiese ocurrido antes, pues se repiten cada 20 años aproximadamente y el último fue en 1989.
La inminencia de una sacudida fuerte es real, sobretodo por la naturaleza de la falla de San Andrés. Es tan relevante que en 2002 el USGS y la Fundación Nacional de la Ciencias de Estados Unidos iniciaron un proyecto llamado Observatorio a Profundidad de la Falla de San Andrés (SAFOD, por sus siglas en inglés). Este consiste en una perforación paralela a la falla para medir directamente su actividad, hasta los más pequeños movimientos. El área de Parkfield de la falla es la zona sísmica más monitoreada del mundo.
Un trabajador aprecia los desperfectos en el asfalto( Napa, Peru )
Placas vinculadas
 
Walker explicó que los terremotos que azotaron Chile (el sábado, con una magnitud de 6.4) y Perú (el domingo, con una magnitud de 6.6) están vinculados porque ambos países descansan sobre la misma placa tectónica, la de Nazca. Y el terremoto del norte de California (la madrugada del domingo, de magnitud 6.0) “es un campo que los expertos todavía no entienden mucho”.
Agregó que “hay quienes están estudiando los vínculos entre las placas” y que a la ciencia todavía “le queda por conocer”.
“Las placas de Nazca y sobre la que descansa California son gigantescas”, dijo, y por ser enormes se pueden esperar grandes sismos, como el registrado en San Francisco en 1906.
Recordó que el “el mayor terremoto registrado en la historia fue en el sur de Chile, en Valdivia en 1960, de magnitud 9.5, todavía mayor que el de San Francisco”.
“Pero no se pueden pronosticar”, advirtió. “No sabemos cuándo habrá un gran terremoto. Tenemos tecnología que nos avisa segundos antes, como sucedió el domingo aquí en California, pero nadie puede pronosticar el 'Big One', el gran terremoto”, apuntó.
“Lo único que sí podemos decirle a la gente es que esté preparada, que piense donde coloca las botellas (en el caso de los vinos de Napa), que tenga rutas de escape, que sepa dónde encontrará agua en caso se corten los suministros, y en lugares seguros para proteger las vidas”, concluyó.
 Este domingo no hubo misa. Las dos iglesias de la ciudad presentan un precinto que impide la entrada. Tanto la católica como la presbiteriana. En la primera la cornisa está a punto de caer. En la segunda, las vidrieras se han roto y los marcos de las puertas amenazas con desplomarse en cualquier momento.
Dewey Lucero tiene su propia tienda de aceites de oliva, con diferentes sabores, maceraciones y variedades de aceituna. Todos se hacen en California. Abrió la tienda en octubre, augurando un próximo boom, similar al del vino. Pide que no se entre al comercio, todo resbala. “Ya hay bastante trabajo en los hospitales”. Estima que se han roto más de 500 botellas. El precio de mercado ronda los 20 dólares por unidad.


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